KARIMA HEART
No dije ni una palabra. No hacía falta. Lo que necesitaba ya estaba escrito en mí. Mi cuerpo no paraba de temblar, cada nervio estaba inquieto, y mi mente se había ido a un lugar mucho más allá del sentido común al que debería aferrarme en momentos como este.
Me dejé caer del todo, con las palmas de las manos apoyadas en el suelo, arrastrándome como un gato que se acerca sigilosamente a su presa. Solo que esta vez, no era comida. Era yo, arrastrándome hacia el mismo hombre que me h