49. Hacerte intocable
—Tienes tres segundos para decirme qué demonios haces aquí.
Mi voz retumba en la habitación como un golpe seco. No necesito elevarla. No cuando el poder vibra bajo mi piel, cuando la transformación se queda a medio camino y las garras amenazan con abrirse paso si doy un paso más.
Siento las manos de Lyra aferrándose a mi brazo.
No intenta interponerse.
No me desobedece.
Eso, de alguna manera, me desconcierta más que si lo hiciera.
¿Crees que ella es una de los traidores?
Su voz entra en mi ment