121. Mi querido rey, está equivocado
Lyra
El silencio en la sala no es cómodo.
No es expectante.
Es un campo de batalla.
Cada respiración, cada movimiento mínimo, cada mirada tiene peso, tiene intención, tiene una consecuencia. Nadie está relajado, aunque todos pretendan estarlo. Nadie está confiando, aunque todos estén sentados como si esto fuera una simple conversación entre aliados.
Y eso es exactamente lo que lo hace peligroso.
Tomo asiento junto a Alaric, manteniendo la espalda recta, la barbilla en alto y la expresión lo suf