-Lucian -gimió ella, con el culo presionado con fuerza contra el ventanal de cristal. La vergüenza la quemaba por dentro; se sentía expuesta, como si todos los ojos del mundo estuvieran fijos en ella.
Él empujaba hacia arriba sin descanso, ignorando las lágrimas calientes que corrían por el rostro de Bella. Nada lo detenía de golpear exactamente ese punto que le arrancaba gritos de la garganta.
Soltó su pie y la hizo girar.
-Agárrate al cristal.
Se arrodilló y hundió la boca contra su coño temb