Bella bajó la mirada, humillada.
-Déjenme en paz. No quiero su dinero -dijo, pero más hombres se acercaron... cinco de ellos, rodeándola.
-Es Bella.
-Mírenle ese culo.
-Puta chupapollas.
-Zorra barata.
-¿Viniste porque necesitas dinero otra vez?
-Se me pone dura solo con mirarla -se rio uno de ellos, acariciándose la polla por encima del pantalón-. Chupa tan bien, y además vino con la mamá. ¿La vieja también quiere su turno? No me importa. Los labios viejos me recuerdan a mi madre.
La repugnanc