-¿Qué clase de broma es esta? ¿Dónde está Bella? -exigió Lucian, con el corazón latiendo tan fuerte que cualquiera podría oírlo si todo quedara en silencio.
-¿Por qué no la llamas? -Maria inclinó la cabeza con burla-. Ah, espera... tú destruiste su teléfono, ¿verdad? Y ahora ni siquiera tienes su número.
Su sonrisa desapareció de inmediato.
-Acepta la realidad... eres una maldición en su vida. Solo estamos evitando que pases la vergüenza de que todo salga a la luz si firmas esos papeles. De lo