Capítulo 62.
Me señaló una banca bajo la sombra de un pequeño árbol. La madera estaba gastada por el uso, lisa en los bordes. Me senté. La brisa de la tarde me alborotó el cabello.
Leonard se quedó de pie frente a mí.
—Ustedes… ¿qué saben sobre mí? —pregunté sin rodeos.
—¿Por qué intuye que nosotros sabemos algo? —replicó enseguida.
Le arqueé una ceja.
—Porque he conocido a un total de dos personas que tienen relación con usted y ambas parecían haber visto un fantasma cuando me vieron —respondí con un