Capítulo 61.
Decidí apegarme a lo que me había dicho el señor Leonard: buscar a cualquier sacerdote dentro del templo y preguntar por él. En teoría sonaba simple. En la práctica, era meterme sola en un lugar lleno de lobos que no conocía, en un día importante.
Avancé entre la multitud agradeciendo mi complexión delgada. Pedí perdón y permiso para pasar, bajando la cabeza, evitando miradas directas. Muchos ni siquiera me vieron. Estaban pendientes de lo que fuera que el señor Leonard estaba haciendo a mi e