Capítulo 63.
El lobo sacó una llave de uno de los bolsillos internos de su toga blanca. No la había notado antes. Era vieja, oscura, con los bordes gastados por el uso. La sostuvo un segundo entre los dedos, como si dudara, y luego la introdujo en la cerradura de una puerta de madera pesada, oculta entre dos columnas del templo.
La cerradura respondió con un clic seco.
Empujó la puerta y el sonido de la madera al moverse rompió el silencio del pasillo.
Dentro no había nada que se pareciera a un sant