Capítulo 47.
Abrí los ojos con terror.
Durante un segundo no entendí qué estaba pasando. El vapor me nublaba la vista, el agua caliente me ardía en la piel y algo firme me aplastaba la boca, cortándome el aire. El instinto gritó primero. Sin Lena, ni siquiera podía sacar mis garras y enterrarlas en el brazo del desconocido para que me soltara y pudiera gritar.
No tenía garras.
Pero sí dientes.
Mordí con fuerza la mano que me cubría la boca. Clavé los dientes con todo lo que tenía, desesperada, sintiendo la