Capítulo 164. Kryos
Tuvimos que utilizar el único oro que había en el castillo.
El mío.
El que había ganado trabajando como "espía" y como "guardia" para evitar que los bandidos atacaran a los nobles.
No era una fortuna, pero alcanzaba para que Sasha consiguiera un par de cosas indispensables: mensajeros, tinta y papel.
Morgana y yo pasamos un día entero escribiendo, tachando y reescribiendo cartas.
Era mucho más complicado de lo que parecía.
No podíamos sonar débiles.
Tampoco arrogantes.
Mucho menos amenazadores.