Capítulo 35.
Chillé asustada, pero creo que nadie lo notó porque estaban ocupados agradeciendo a la Gran Madre por el milagro. Eso, y porque el pequeño ruido que hice cuando Johana me empujó para poder estar más cerca del cachorro se perdió entre sollozos, exclamaciones y murmullos de oración.
No me lo tomé personal.
Sobre todo cuando se puso a llorar sobre el pecho del pequeño, aferrándolo como si temiera que se desvaneciera si lo soltaba.
—Gracias… oh, gracias —dijo entre lágrimas, apretándolo contra su c