Capítulo 29.
Me sobresalté y me giré de inmediato.
—Mis disculpas, señorita Kahira —dijo en un tono extraño—. La señal en su espalda… es algo que solo había leído en antiguos textos… Oh, Gran Madre…
Ahora me miraba... extraño. Casi paternal.
Sentí un escalofrío.
Entrecerré los ojos.
—Tenga la amabilidad de no volver a tocarme, señor…
—Leonard —respondió con rapidez.
—… Leonard. Va en contra de la etiqueta.
Y es extremadamente incómodo, pensé.
Comencé a levantarme, dispuesta a dar por terminada la con