Capítulo 21.
Mientras seguía sumida en mis pensamientos, Elian se estiró en la cama y abrió los ojos. Parpadeó un par de veces, como si necesitara recordar dónde estaba, y luego giró la cabeza hacia mí.
—Hey —dijo con voz aún adormilada—. ¿Ya terminaste de leer?
—Sí.
Se incorporó un poco, apoyando los codos en el colchón.
—Genial. ¿Tienes alguna pregunta?
Parpadeé.
—¿Preguntas?
—Sí. Morgana dijo que tendrías preguntas. Y que yo podía responderlas.
Incliné un poco la cabeza, estudiándolo. No parecía estar br