Capítulo 15.
—Morgana hace maravillas en poco tiempo —dijo el rey mirándome de arriba a abajo—. Solo falta que cubras esas manchas en tu cara y serás otra persona.
No me atreví a moverme ni a contestar. Supongo que eso le gustó, porque me hizo una ceña para que me acercara. Obligué a mis pies a moverse. Subí los pequeños escalones que llevaban al trono y me detuve a un par de pasos de la cabeza a sus pies. El parecido con mi rostro en esa cara sangrienta era… espeluznante. Su cabello rojizo, las pecas, la expresión de horror… Recordé que, efectivamente, él y mi mejor amigo me habían querido muerta.
Me sacó de mis oscuros pensamientos con una sola frase.
—Sí, tu cabello es horrible —dijo.
Ni siquiera tuve energía para ofenderme. Me habían dicho cosas peores mientras crecía.
Kryos me observó un momento más antes de suspirar con resignación y sacar de sus pantalones un frasco pequeño.
—Toma. Colócalo en tu rostro de forma uniforme.
Lo tomé, pero no supe cómo usarlo de inmediato. Eso le hizo gruñir.
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