25. La cueva.
★Marianne★
La cueva era fría, húmeda y hostíl, como si el propio aire nos rechazara. El eco constante de goteras cayendo en charcos invisibles resonaba en mis oídos, amplificado por la oscuridad absoluta. Cada gota era un recordatorio: estábamos atrapados.
El paso era estrecho, claustrofóbico. Mis manos rozaban las piedras rugosas a ambos lados, buscando algo que me anclara a la realidad. Sin ese contacto, la oscuridad era tan densa que no habría sabido si avanzaba, caía o simplemente flotaba e