La mañana llegó demasiado temprano.
Tara estaba despierta desde antes de que sonara la alarma.
No había dormido mal exactamente.
Pero su mente había estado dando vueltas en el mismo punto toda la noche, la prueba, la línea única, las palabras del médico de tiempo atrás.
Se movió un poco en la cama, Mateo seguía dormido a su lado, con un brazo extendido sobre la almohada donde ella había estado.
Tara lo observó unos segundos.
Había algo tranquilizador en su respiración lenta.
Algo que le recorda