**Punto de vista de Stefano**
La luz de la mañana me apuñaló los ojos.
No quería despertar. Quería quedarme en la oscuridad, donde no tuviera que recordar. Pero al sol no le importaba mi corazón. Se deslizó a través de las cortinas y ardió a través de la cama, iluminando el espacio vacío a mi lado.
Abrí los ojos lentamente. Sentí la cabeza como si me hubieran aplastado con un tubo de plomo y mi cuerpo estaba rígido por dormir con la ropa puesta.
Entonces el olor me golpeó.
Vainilla. Ag