**Punto de vista de Stefano**
La habitación no sólo quedó en silencio. Se quedó muerto.
Me quedé allí sentada, congelada, mirando a Martina. Esperé a que sus labios se movieran. Esperé a que soltara una risa nerviosa y me dijera que simplemente estaba cansada, que había cometido un terrible error con sus palabras. Esperé a que el mundo dejara de girar.
Pero ella no se movió. Ella se limitó a mirarme, con los ojos llenos de una profunda y antigua tristeza.
“¿Qué?” Respiré. La palabra se