74.
AURORA
El portal me había dejado algo lejos de la manada y lo agradecía. Caminar ahora era justo lo que necesitaba, a pesar de que el clima había cambiado por completo.
Ya no era soleado y brillante; era opaco y gris, con pequeñas gotas de lluvia que acompañan mi tristeza.
Caminé entre el bosque que apenas conocía, uno donde acompañé muchas veces a mi hermano Lessan a correr junto a su lobo.
Las ramitas secas se rompen ante cada paso que doy, la humedad haciéndose más notoria a medida que avanz