72.
AURORA
Aún mantengo la sonrisa tonta en mis labios por lo que sucedió hace poco en el baño del que no he podido salir.
Ese fue el mejor remedio para el dolor de cabeza que me cargaba; todo mi malestar desapareció entre sus brazos y el calor de su cuerpo.
Me acomodé el cabello frente al espejo, dejándolo suelto; apliqué un ligero brillo en mis labios y ya no tenía que hacer nada más.
Mi piel resalta por sí sola, tomando más vida, más color, y yo sabía que era por él.
Salí del baño mirando l