56.
KAYNE
Miro fijamente la habitación de hospital donde ella se encuentra. Una puerta interponiéndose entre ambos, fría, lisa, sin gracia.
Pero yo podía sentirla a través de ella, cada respiración trabajosa, cada latido errático de su corazón, cada intento por querer luchar contra lo que su cuerpo siente.
La habían drogado, muy diferente a las demás; con ella lo hicieron de una forma más cruel, menos… humana, y eso me hacía querer ir y destrozar lo poco que quedaba de ese maldito lugar.
Sé que ten