KAYNE
Alioth se agitó en mi interior, rugiendo de rabia, con sus ojos brillando con tanta crueldad que sabía que estaba a nada de perder el control.
La mujer siguió riendo como una demente desquiciada, y esta vez me uní a ella, confundiendo a todos.
Me levanté de la silla lentamente, aún riéndome, acercándome a ella que no parecía darse cuenta, no hasta que la sujeté del cuello, levantándola sin esfuerzo.
Sus manos arañan mis brazos, sus pies patalean en el aire mientras el aire se esca