49.
KAYNE
Se supone que había dejado esto en claro cuando tomé el poder; parece que los malditos Alfas no tomaron muy en serio su trabajo y mis órdenes.
—Los quiero a todos de rodillas— di una sola orden sin levantar la voz. Pronto, la pequeña sala se vio llena de mis guerreros tirando a todos contra el suelo.
Me paré frente al Alfa, mirando su arrogancia escondida, aunque el brillo de desafío en sus ojos lo delata.
Quería respuestas y algo me dice que no las dará tan fácilmente.
—Tomen a