22.
AURORA
Lloré abrazando esa foto, deseando que todo volviera a ser como antes, pero por más que deseara lo imposible, sabía que no sucedería.
La casa que me vio crecer ahora parece llenarse de grietas oscuras, unas que se tejen a mi alrededor antes de caerse a pedazos.
Me había quedado sola, completamente sola entre la oscuridad de la habitación, donde todo lo que iluminaba mi pequeño espacio eran los rayos que cruzan el cielo.
Aparté la foto de mi pecho, observándola, acariciando con los de