23.
KAYNE
Las cadenas que me envolvieron anoche, aprisionándome, arrastrándome a la agonía y al dolor mientras reclamaba mi sangre, no eran nada comparado con todo lo que sentí al despertar.
Fuego puro recorriendo mis venas y todo mi cuerpo era lo que me comenzaba a consumir lentamente hasta que decidiera desatarlo.
Las garras se me clavan en las manos; tengo que levantar tantos muros como sea posible para evitar que él salga a devastarlo todo.
Alioth ruge con fuerza; sus garras arañan mis