El automóvil se detuvo frente a la entrada principal de la mansión Morelli. Apenas el motor se apagó, Valeria descendió con rapidez y rodeó el vehículo para ayudar a su madre. Aunque Elena ya había recibido el alta médica, todavía debía evitar esfuerzos.
—Con cuidado, mamá.
—Hija, si sigues tratándome así, voy a terminar creyendo que soy una anciana —bromeó Elena con una sonrisa.
—El médico fue muy claro. Necesitas descansar y dejar que tu cuerpo termine de recuperarse.
Elena no discutió. Acept