El sonido tenue de la lluvia golpeando los ventanales despertó a Valeria antes de que sonara la alarma.
Abrió los ojos lentamente y permaneció inmóvil unos segundos, intentando recordar dónde estaba.
La enorme habitación, decorada con tonos claros y muebles de madera fina, seguía pareciéndole la habitación de otra persona.
Solo cuando giró la cabeza hacia el reloj sobre la mesa de noche comprendió que no estaba soñando.
La mansión Morelli.
Su nuevo hogar... al menos durante un año.
Se incor