El automóvil avanzaba en silencio por las calles de la ciudad. Valeria observaba el paisaje a través de la ventana, mientras apretaba con fuerza la correa de su bolso.
Sebastián, sentado a su lado, notó su inquietud.
—¿Estás bien?
Ella tardó unos segundos en responder.
-Estoy pensando en mi mamá.
Él asintió.
—¿Quieres ir a verla?
Valeria giró el rostro hacia él, sorprendida.
—¿Podemos?
—Claro.
Sin decir una palabra más, el conductor cambió la ruta en dirección al hospital.
Durante el trayecto,