Capítulo 10
—¡Eso es imposible!

Rafael abrió los ojos de par en par y clavó la mirada en su asistente.

El hombre palideció. Después de vacilar durante varios segundos, logró responder:

—El tribunal confirmó que la sentencia de divorcio ya es definitiva.

—¿Definitiva? ¡Yo nunca acepté divorciarme!

Rafael no quiso escuchar más. Le zumbaba la cabeza como si estuviera a punto de estallar. Lo único que deseaba era encontrar a Natalia y exigirle una explicación.

Le arrebató las llaves del automóvil a su asistente
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