La abuela observó el rostro de Rafael, pálido como el papel, y negó con la cabeza.
—Deja de fingir. Ese acuerdo siempre estuvo guardado en la bóveda de esta casa. El día en que Natalia vino a buscarlo, tú estabas hablando de ella en una transmisión en vivo. ¿Pretendes decirme que no lo sabías?
Rafael soltó una risa desolada.
Intentó reconstruir la secuencia de los hechos, pero en ese momento se sentía como un idiota. La cabeza le zumbaba y no lograba ordenar sus pensamientos.
Recordó el comentar