Natalia había subestimado hasta dónde podía llegar la locura de Rafael.
Él inició una transmisión en vivo y se encerró en una jaula con varios perros que llevaban días sin comer. Allí, dentro del criadero, dejó que lo atacaran.
—Le fallé a la mujer que amo. Por mi culpa murieron nuestros cinco hijos, y ahora pagaré con mi propia carne.
La cantidad de espectadores no dejaba de crecer. Rafael miraba fijamente a la cámara como si contemplara a Natalia al otro lado de la pantalla y sonrió con ternur