Rafael frunció el ceño. Sintió como si alguien acabara de golpearlo en el corazón, pero un instante después soltó una risa desdeñosa, como si hubiera oído una broma absurda.
—Natalia le pidió que dijera eso, ¿verdad? Qué actuación tan mediocre. Dígale que, si quiere impedir que continúe con la cena de esta noche, tendrá que venir a buscarme. Que deje de recurrir a trucos tan vulgares.
Colgó y bloqueó el número.
Pese a todo, su estado de ánimo mejoró. Miró de nuevo hacia el exterior del salón con