¿Él no podía satisfacerla, así que ella acudió a Leonardo?
¡La haría vivir en el infierno cuando la agarró!
El médico se estremeció ante el aura gélida que emanaba del entorno de Tadeo, y dijo con voz temblorosa: —Señor Ramos, le he dado a Blanca poner un gotero, pero los distintos medicamentos le están haciendo tanto daño a su cuerpo que no puede soportarlo, y estos días necesita descansar bien.
Tadeo respiró hondo, dijo con voz ronca: —Ya veo, gracias.
—De... De nada, siempre puedes encontrarm