Blanca guardó silencio, y cuando Leonardo pensaba que iba a decir que no, ella asintió.
—De acuerdo.
Un poco sorprendido, Leonardo llevó a Blanca a cenar, y cuando terminó, le pidió a Carlos que la llevara al Gran Félix mientras él volvía a su oficina para seguir trabajando.
No mucho después de volver a la oficina, Leonardo sintió que algo no iba bien en su cuerpo.
Frunció el ceño y trató de concentrarse en el documento, pero era como si un calor recorriera su cuerpo y las letras se volvían borr