Leonardo rió, —¿Tienes miedo?
—¿Crees que tengo miedo de ti? Ahora soy el presidente del Gran Félix, ¡hasta Ángel tiene que respetarme! ¿Quién eres tú?
—¿De verdad es tuyo el Gran Félix? Tengo curiosidad, si no tuvieras el apoyo de ese hombre, ¿aún te atreverías a ser tan arrogante?
Tadeo se mofó, —¡Ya que sabes que alguien me está ayudando, debes saber que nunca podrás derrotarme!
—¿Oh?—Leonardo no se lo creía.—Si desarraigo tu fuerza,¿seguirás tan confiado?
El tono de Tadeo era despectivo, —De