Cogió el vino tinto que tenía delante y se lo bebió de un trago, mirando a Matilda, dijo: —Tengo que trabajar, ve con el señor López, no es bueno que los vea la gente de la empresa.
Después de que Matilda y Ricardo se fueron, Tadeo llamó a su secretario.
—¿Cómo está Leonardo?
—Señor Ramos, sigue detenido en la comisaría, pero saldrá hoy bajo fianza si no hay pruebas más contundentes.
Tadeo hizo una mueca, con odio en los ojos.
—Por ahora déjalo. ¿Recogiste a los padres y parientes de Miriam Delg