El aroma a pino de su cuerpo la envolvió y se sintió tranquila y en paz.
Natalie cerró los ojos y le respondió con crudeza.
Al notar que no se resistía, Leonardo la agarró por la cintura y el beso se hizo más intenso.
Poco a poco, ya no se dio por satisfecho y directamente levantó a Natalie y la colocó en el sofá, se acercó a ella.
El ambiente ambiguo se extendió por el salón, y sus respiraciones se hicieron cada vez más aceleradas, las grandes palmas de él se aferraron a la cintura de ella, cal