Un instante después, Natalie guardó el celular y se dio la vuelta para encontrar a Carlos, que la miraba con expresión perpleja.
—¿Qué pasa?
—Bueno, es que su tono de llamada es muy peculiar y... parece que lo escuché en algún lugar.
Ante eso, Natalie abrió ligeramente los ojos. —¿Dónde lo escuchaste?
Era el tono de llamada singular de una aplicación de encriptación hecha por un hacker de la Liga Mercenaria, la cual estaba únicamente disponible para los celulares de los miembros de esa alianza.