Natalie percibió el olor a alcohol que emanaba de Leonardo y no pudo evitar fruncir el ceño. —Vine para devolverte las acciones.
Él se burló y replicó sarcásticamente: —Te esforzaste tanto en buscar a mi abuela, ¿no fue para divorciarte de mí? Ahora quieres devolverme las acciones, ¿es que acaso ya no quieres divorciarte?
Ella lo miró con indiferencia y respondió: —No, te equivocas.
—Entonces, ¡deja de molestarme! Mantén las acciones, y desde ahora no nos debemos nada el uno al otro.
Natalie gua