— Yo... Tenía mucho miedo... Ha vuelto mi hermana y temía que ya no te ocuparías de mí y de Blanca, y ahora mi madre está embarazada y quieren que ese hijo sea el heredero de la familia López, luego Blanca y yo no tendremos apoyo...
—Leo, lo siento, fue mi culpa...
Matilda se tapó la cara y lloró, mientras los ojos de Leonardo permanecían fríos. Si Matilda se lo hubiera dicho desde el principio, por el bien de Blanca, él le habría dado el dinero para que pudiera pasar el resto de su vida en paz.