Matilda, que había permanecido callada, dijo de pronto: —Carlos, permíteme que cuide de Leo, ¿vale? Te prometo que me iré en cuanto se despierte.
—Señorita López, vete, por favor. Dejaste que tu hija saliera de la casa a propósito, y luego pediste que los paparazzi tomaran fotos y las publicaran en Internet. No creo que quieras que el señor Ramos te interrogue después de despertarse, ¿verdad?
Matilda se sentía nerviosa y tenía sorpresa en los ojos.
《¿Cómo lo sabía?》
Carlos la miraba con cara ine