Reprimió su rencor y bajó la voz, —Sí, ¿por qué me llamas?
Matilda guardó silencio un momento, —No... Quiero que sepas que, aunque no tienes relación con la familia Ramos, siempre te apoyaré.
La mirada de Leonardo era burlona. Cuando tenía una pierna inválida, ella lo evitaba porque era un gran problema. Si no fuera porque seguía siendo el presidente del Grupo Ramos, ya lo habría ignorado.
—Lo sé, tengo trabajo que hacer. Te dejo.
Leonardo colgó y tiró el teléfono a un lado, molesto.
Después de