Después de decirlo, Natalie se dio cuenta de que el rostro de Leonardo se había vuelto un poco sombrío.
—¿Qué pasa?
Leonardo frunció sus finos labios y dijo palabra por palabra: —Si realmente te gusta Bahía de los Olmos, puedo comprarte un chalet. No quiero que vivas en el chalet de otro hombre.
Natalie enarcó las cejas y tras pensar unos segundos, decidió decirle la verdad.
—En realidad, el chalet de Bahía de los Olmos es mío.
Leonardo frunció el ceño, —Carlos investigó que ese chalet era de Br