Natalie asintió sin dudar. —¿Acaso no debería hacerlo? Después de todo, me metí con tu amor, así que es normal que estés molesto y quieras hacer algo por ella.
Un destello de enojo brilló en los ojos de Leonardo. —¿En serio piensas eso de mí?
Sin embargo, Natalie no respondió, lo que le provocó una oleada de ira e impotencia en su interior.
¡Esa mujer nunca había confiado en él!
En medio de la creciente tensión, una criada se acercó a ellos. —Señorita, su abuela te pide que vayas y expliques est