Dijo el hombre mientras intentaba escaparse.
Cuando se dio la vuelta, fue agarrado por la camisa desde atrás.
La gélida voz de Emiliano le susurró al oído: —No me gusta esperar, me gusta vengarme ahora.
Pensando en las consecuencias de ellos, el borracho sintió miedo y empezó a pedir clemencia.
—Hermano... Estaba borracho y fui impulsivo, por eso acosé a tu novia...Te prometo que me comportaré en el futuro y no haré nada tan bajo...
Se burló Emiliano, — ¿Impulsivo? ¿Por qué no acosaste a los hom