Los ojos de Emiliano se apagaron al instante al oír las crueles palabras de Lucía.
Miró a Lucía como si no pudiese creer que la otrora gentil mujer dijese palabras tan crueles.
—Lucía, sé que hice mal, te suplico que no seas tan cruel. —La voz de Emiliano temblaba con un dolor y un pesar infinitos.
Lucía volvió la cara, no quería volver a mirarle.
Estaba firme en este momento, no repetiría los errores que había cometido, no se sometería al dolor en el que había estado.
—Emiliano, vete, y no vuel