Franco rio, parpadeó con desprecio: —Señor Moreno, su relación no depende de ti, Lucía tiene sus propias ideas y decisiones. Si eres tan mandón, solo harás que ella te odie más.
—Además, sé lo que pasó entre tú y Lucía. Si de verdad estuvieras enamorado de ella, no habrías dejado que sufriera tanto que irse al extranjero y volver después de tantos años, ¿no?
El rostro de Emiliano se tornó extremadamente serio: —¡Repítelo!
Franco levantó las cejas: —Señor Moreno, estoy diciendo la verdad. Aunque