Lucía sonrió, con un brillo de determinación y alivio en los ojos.
—Sí, Natalie, después de todo lo que he pasado, tengo más claro lo que quiero. Ahora solo quiero apreciar a la gente que me rodea, trabajar duro y vivir mi propia vida.
Natalie asintió con alegría.
—Es bueno que pienses así. Buscaré la oportunidad de hablar con Emiliano, para que él también entienda lo que piensas y que deje de hacerse ideas irrealizables.
—Gracias, Natalie, pero no, con el tiempo él debería entenderme.
—Bien, lo