Cayó al suelo y soltó un gemido de dolor.
La cara del director cambió, se levantó, se acercó y preguntó preocupado: —¿Cómo estás? ¿Puedes continuar?
Admiraba la actuación de Lucía. Sería una pena si ella perdía el papel por este accidente.
Lucía apretó los dientes e intentó levantarse, pero el dolor la hizo desistir: —Lo siento, director, yo... Me temo que no puedo seguir.
Al ver que tenía el tobillo hinchado, sabía que estaba muy malherida y la directora la tranquilizó: —No pasa nada, ve al hos